Defunto es un grupo de Costa Rica que practica un death/doom metal super oscuro, muy próximo a ser funeral doom metal y esta es una reseña de su compilado de demos lanzado en 2024.
El álbum comienza de la misma forma en que termina, lento como la agonía eterna del infierno. Sugiero el uso de auriculares ya que se pueden llegar a perder arreglos y efectos adicionales, como voces que susurran en estéreo (masculinas y femeninas) que causan el mismo vértigo que caminar solo por oscuridad total o algún paisaje tétrico.
La guitarra suena como a una banda de stoner doom, pero mucho más podrida y rastrera. La voz es bastante variada, yendo desde cantos limpios a guturales profundos o incluso llegando a sonar como si estuviera expulsando flema constantemente. El bajo está en un nivel de grave preciso que acentúa la esencia oscura de las canciones sin afectar el espectro sonoro con saturaciones innecesarias, mientras que la batería, aunque un poco enterrada, creo que esta en un nivel de protagonismo justo, sonando como si estuviera en el fondo de una caverna y realzando el ambiente que no solo es primitivo, sino también enfermizo a montones.
Las estructuras de las canciones son sencillas pero efectivas, encontrando equilibrio entre monotonía, variedad y sorpresa para mantener al oyente atrapado en este trance asfixiante que se erige como una lamento, como una marcha fúnebre de placentero recorrido. El tema dos es un cover de la banda Beyond Belief que esta tocado con una maestría impecable, adaptándose de manera eficaz al estilo de la banda.
En mi opinión, es un material que, aunque breve, es raro de ver por estas tierras y merece ser escuchado por contar con una buena ejecución y un deseo latente de hacer música oscura manifestado de manera clara y contundente.
Saturno Devorador es una nueva banda surgida el año pasado en Colombia que practica una mezcla de black y death metal bastante único y hasta podría decirse un tanto experimental. Esta es una reseña de su primer material, el EP "Inmisericordiam" lanzado el pasado 28 de enero.
El álbum comienza con un ruido ambiental similar a un mantra y luego de un breve riff abierto todos los instrumentos explotan al unísono. Utilizo el termino explosión porque es exactamente lo que sucede, el choque de platillos junto al primer acorde de guitarra y nota del bajo generan una fuerza de choque impresionante. La producción de este trabajo tiene mucho mérito. Individualmente todos poseen un sonido muy grave y son perfectamente escuchables por separado, incluso el bajo obtiene un protagonismo notable.
El EP es una moneda de dos caras, por un lado tenemos el ambiente demencial y avasallante que se genera cuándo las velocidades aumentan y, por el otro, una presentación espectacular de secciones lentas que parecen invocar tormentas. Su cantante tiene un estilo muy particular, no estoy demasiado seguro, pero creo que está ayudado por algún efecto, porque es como si estuviese poseído por uno o más demonios y todos cantarán al mismo tiempo, dándose como un efecto de superposición y eco.
Es un estilo de black/death metal que obtiene frescura de su vocalista, del sonido brutal que lograron sacarle a cada instrumento y de un baterista muy hábil que con sus arreglos maneja todas las canciones como si fuese un maestro de orquesta.
Un mini debut que sin dudas nos deja con muchas expectativas de cara al futuro de la banda. Si estas buscando black/death metal caótico, pero también muy oscuro y denso debes darle una oportunidad a este grupo.
Tuvieron que pasar tres años para poder escuchar material nuevo de Genuflexión, pero la espera valió la pena.
"Donde la Razón Posa su Fuego" es el cuarto álbum de la banda argentina de black metal oriunda de Buenos Aires.
La primera vez que escuché hablar de ellos estaba investigando un poco sobre el metal negro de nuestro país y me tope con sus dos primeros álbumes "Animal Religioso" (2016) y "Apoteosis Fallida" (2018). Cautivado por sus portadas, los compré a ciegas sin saber con qué me encontraría.
Para mi sorpresa, di con una banda que tiene personalidad. Una banda que sabe manejar los tiempos y crear atmósferas atrapantes.
Lanzado oficialmente el 20 de diciembre de 2024 por Sons of Hell Productions, éste majestuoso trabajo es una continuación de todo lo que vienen trabajando desde su formación en 2014.
Sin embargo, comparar este álbum con sus tres anteriores no es tarea sencilla. Aunque la banda mantiene elementos distintivos en cada uno de ellos, todos poseen una identidad propia. Esa es la magia de Genuflexión: cada álbum es una victoria en sí misma. Una demostración de maestría.
Esto se da porque está compuesta por tres integrantes de élite de nuestro país, como son Dreignor en bajo y voces (Grima Morstua), Funeris en batería y voces (Espiritismo, Artes Negras, Windfall, Horda Profana) y Ventriz Grimorium en guitarra, voces y teclados (Grima Morstua, Windfall).
La obra comienza y sin perder ni un segundo pasan al frente con una batería veloz guiada por la melodía incansable de una guitarra muy orgánica y el retumbar de un bajo que, a diferencia de sus trabajos anteriores, si puedo escuchar en detalle.
Dreignor es quien se ocupa de la voz principal con un canto bastante rasgado, casi hablado, como un lamento interminable que le da mucha fuerza a la música debido a su excelente pronunciación.
Por su parte, Ventriz se encarga de hacer voces adicionales que suenan como cantos gregorianos, además de algunos gritos como también hace Funeris, añadiendo mucha más profundidad a las composiciones y dando lugar al aura ocultista/mística que logran evocar.
La guitarra en mi opinión es lo más destacado. Todos y cada uno de los riffs de este álbum están compuestos por melodías tan bien elaboradas que se graban en tu mente como ecos. Ocasionalmente acompañados por notas negras y melancólicas de un teclado maldito que llena los espacios libres.
Pero sin restarle mérito a los demás instrumentos que sin duda tienen algo que decir.
La batería posee un sonido bien logrado que impulsa la variedad y versatilidad que añade con sus platillos. Mayormente anclada intercalando entre un tiempo medio y blast beats, explotando cuando la canción lo necesita y desacelerando cuando las cosas se elevan a un plano mucho más armonioso y épico.
El bajo por su parte no se queda estático. Es responsable de reforzar las melodías y darles mayor impacto al alcanzar tus oídos, siguiendo el camino trazado por la guitarra. Sin limitarse solamente a potenciar la percusión.
Su tono se encuentra más grave de lo que puedo recordar de sus antiguos trabajos. Posiblemente sea la razón por la que me resulta más audible.
Las estructuras se vuelven un poco impredecibles y acá esta el valor. Alternando muy bien entre secciones sin perder la dinámica y fluidez que caracteriza a la banda. Destacando su capacidad para crear paisajes sonoros que manifiestan diferentes estados emocionales. Por momentos las canciones se sienten como una avalancha en medio de una tormenta y de repente toda esa energía se transforma en un imperturbable caos ordenado.
La producción mantiene la crudeza de sus antecesores, pero ofrece una mezcla más balanceada, sin perder su aspereza. Se siente más definida, permitiendo que resuene con potencia.
Escuchar esta gran obra en sus poco más de treinta minutos es sumergirse en una experiencia de black metal trascendental e introspectiva. No es solo furia y velocidad, sino una obra que hipnotiza y transporta, logrando un equilibrio perfecto entre lo melódico, lo ambiental y lo extremo.
Con "Donde la Razón Posa su Fuego", Genuflexión no solo reafirma su lugar de importancia en el black metal argentino, sino que demuestra que no tenemos nada que envidiarle al resto del mundo.